
El día de hoy trabajamos con el
tema de las figuras geométricas, les pedí que en un primer momento me dibujaran
un cubo como pudieran, encontré que la mayoría de mis alumnos realizó trazos irregulares, únicamente dos de los 32 utilizaron regla y “les quedó bien”. Tomé los cuadernos
al azar y los mostré a los demás. Realizamos un análisis en plenaria para que
opinaran acerca de los trabajos presentados, la mayoría de ellos llegó a la
conclusión de que no se parecían los cubos realizados en los cuadernos con el
modelo presentado en el pizarrón. Les comenté que les enseñaría cómo hacerlo y
se mostraron muy entusiasmados.

Hoy una de mis niñas se me acercó
muy preocupada porque no podía trazar el cubo a pesar de mis indicaciones, estuvo conmigo en el escritorio
en lo que la dirigía de nuevo en sus trazos, entonces tuvimos el siguiente
diálogo:
-No te preocupes. Te vas a
equivocar muchas veces.
-Si
-¿Entonces lo intento de nuevo?
-Tantas veces como sea necesario.
Después de trazar-borrar-trazar-borrar-trazar…
por fin le salió. Eso fue lo mejor del día, además de que la mayoría del grupo
por fin aprendió a trazar un cubo. Tal vez estimado lector le parezca una
simpleza, para mi, es todo un logro.
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